HONDA RIDGELINE

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La nueva Ridgeline parece más un SUV que una camioneta

Es por lejos la pick-up más atípica de las que se venden en Chile. De partida, es la única construida sobre un chasis monocasco en lugar de largueros, y tiene gratas cualidades que la hacen óptima para quienes buscan placer de marcha y capacidad de carga.

Lo primero que hay que decir de la nueva Honda Ridgeline es que no se trata de una típica camioneta de trabajo como las que llenan nuestro mercado, que le faltan capacidades para ello, pero que igual sirve para ese fin sin ningún inconveniente.

Lo segundo, es que la Ridgeline es el producto más extraño y atípico que ha llegado al mercado. No presenta un diseño propio de una camioneta, tampoco tiene la construcción característica, y sus sistemas mecánicos parecerían hechos para un todoterreno.

Sin embargo, la Ridgeline ha sido tan revolucionaria, que se ganó con facilidad los mayores premios que se entregan en Estados Unidos, el mayor mercado de camionetas del mundo, incluyendo el de "Pick-up del Año".

La clave, según la marca, es combinar de la mejor manera posible las cualidades de un todoterreno con la funcionalidad de una camioneta, y a eso podríamos agregar el confort y seguridad de marcha de un sedán.

Honda lo consiguió al utilizar la estructura monocasco de la Pilot, convenientemente estirada para darle mayor capacidad de carga y construir encima una camioneta multiuso. Le mantuvo la suspensión independiente en las cuatro ruedas (McPherson adelante, multilink atrás), el sistema de tracción electrónico por requerimiento (VTM-4) y un poderoso motor de seis cilindros y 253 caballos de fuerza.

El resultado es una camioneta excepcional en el andar, quizás si la más segura para manejar, por lejos la más confortable, y con capacidades de trabajo nada despreciables (700 kilos de capacidad de carga, 2.268 kilos de capacidad de remolque).

A eso agrega el tamaño de una camioneta mediana de doble cabina (5,3 metros de largo, 3.100 mm entre los ejes), que rivaliza por tamaño con las súper ventas Nissan Navara y Mitsubishi L200, una calidad de construcción muy por encima de la competencia, y un equipamiento muy completo, que tiene todo lo que se le exige a un SUV.

Calidad de manejo óptima
Ahora, está claro que conceptualmente tiene ventajas frente a los competidores, pero pierde fuertemente si se piensa en ella para el trabajo duro. No tiene buenos ángulos de movilidad off-road, tampoco cuenta con bloqueo de diferencial ni reductora, ni soporta cargas cercanas a la tonelada.

Pero claro, la Ridgeline está más enfocada en la recreación que en labores forestales o mineras, es mucho mejor para pasear que para trabajar, para utilizar en el campo y carreteras, que para arena, barro o piedras. Pero ojo, que también demostró que sabiendo manejarla, las dunas no son una barrera infranqueable.

Estas debilidades, en todo caso, se superan con la calidad de manejo que ofrece. No sólo en asfalto, donde se comporta realmente bien, con una sensación de aplomo sobresaliente para un vehículo de dos toneladas, sino especialmente en rutas de tierra.
 
Por el hecho de ser un vehículo monocasco, no se sienten los típicos coletazos o sacudidas tan propias de las camionetas que llevan el pick-up adosado a los largueros, sino, por el contrario, tiene una dinámica de marcha segura, aplomada y satisfactoria.

Al moverse la caja en la misma dirección que el resto de la carrocería, el manejo es mucho más amable, suave y fácil de ejecutar, incluso cuando se va sin carga, eliminándose la sobrevirancia típica de estos modelos.

Lo mejor del paquete es la suspensión que copia con tanta certeza, que ni las calaminas desacomodan el ve-hículo, y si se va con carga, la dirección se hace tan precisa, que hasta se pueden ejecutar trayectorias finas.

Finalmente está el motor, que es potente y agresivo, pero a la vez suave y armonioso. Un agrado.

La Ridgeline llegó para marcar el segmento, aunque por precio, no será mucho el daño que haga al volumen.
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RECUADRO
Calidad interior impresionante
Las plazas delanteras son altas, con mucha visbilidad y buen ajuste.
Los asientos traseros son movibles, generando otro espacio de carga.
La consola tiene buen diseño y terminaciones impecables.

Fuente: La Tercera


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