Hyundai Sonata

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Cuando un look soberbio opaca todo lo demás

A simple vista, el nuevo Hyundai Sonata no se parece en nada a la anterior generación, que no tuvo gran éxito en el país. Hay pocos autos de este segmento con un diseño tan jugado, con una imagen tan imponente y distintiva, y con tal nivel de atractivo, lo que le augura un feliz pasar por los concesionarios de la marca.

La arremetida de Hyundai es cosa seria. Cumplida la labor de consolidarse como una alternativa real a las marcas japonesas, la firma coreana inicia una transformación total de su gama, que le permite creer que terminará 2010 como número uno en Chile.

Al lanzamiento del Tucson en marzo, un mes después se sumó el nuevo Sonata, que continúa con la revolución de diseño que Hyundai denominada "Fluidic Sculpture". En rigor, no es una gran revolución, ya que hay elementos característicos que nacieron con Ford en Europa, y que dan carácter al elogiado "kinetic design" de la firma del óvalo.
 
Pero como poco del diseño orgánico se puede ver en Chile, Hyundai se ha aprovechado para dejar con la boca abierta a buena parte de la población, ofreciendo modelos muy llamativos, agresivos y gustadores.

Si el Tucson es atrevimiento y fluidez, el Sonata lo es todavía más acentuado. Le ayuda su mayor tamaño y formato, para ofrecer así un sedán muy estilizado, elegante y agresivo, marcado por líneas angulosas que recorren el auto a lo largo, dando una sensación de movimiento.

Ojo, el diseño es espectacular y muy llamativo, de esos que hacen voltear a la gente para mirarlo, pero por historia se sabe que este tipo de look tan atrevido pasa de moda tan rápido como llega.

El nuevo Sonata es levemente más largo y tiene mayor habitabilidad que el viejo y demasiado clásico modelo. Mide 4.820 mm de largo y tiene 2.795 mm entre los ejes, superando en tamaño a sus principales rivales: Mazda 6, Subaru Legacy, Toyota Avensis y Suzuki Kizashi.
Eso sí, tanta habitabilidad significó una merma no menor de 60 litros en el maletero, siendo uno de los más pequeños del segmento (463 litros).

El habitáculo tiene cuatro plazas espectaculares y una quinta más incómoda, pero buena para niños. El mayor problema es la altura, ya que al diseñar el auto tan estilizado, el techo se siente muy cerca de la cabeza. Esto mismo implica una menor superficie vidriada y menos luminosidad.

Donde también se percibe un cambio notable es en la calidad del interior, que es realmente buena. Y no sólo por los materiales utilizados (contamos en el panel y puertas al menos cinco tipos distintos, en textura y diseño), sino especialmente en las terminaciones, que son impecables.
 
La gracia de Hyundai es que fue capaz de mostrar la coherencia necesaria para compatibilizar el diseño exterior con el interior, generando una consola que muestra fluidez y movimiento, y que integra al volante, las puertas y los asientos, los que, por cierto, son probablemente lo mejor del conjunto: muy cómodos, con buen tapiz, gran sujeción lateral y alta capacidad de ajustes.

Fluidez de movimiento

Cuando un auto seduce con sus notables líneas deportivas, pasa que se espera demasiado al momento de encender el motor, y acá se extraña una mayor coherencia en el Sonata.
La versión testeada fue la 2.0 GLS Sun, con caja automática de seis marchas. El motor es un cuatro cilindros con 163 caballos, que no son pocos. De hecho, es el dos litros más potente del segmento, aunque hay competencia de 2.4 litros con más caballos.

El problema es que no se siente tan así.
El motor no es muy pujante bajo 3.000 rpm, le falta torque en bajas revoluciones, y con esto obliga a buscar refuerzo en la caja. Pero todas las relaciones son largas, apuntando al confort más que a la deportividad. Y si se escarba en el tacómetro, aparece un sonido que no termina de agradar.

El consumo en ciudad es de 7,5 km/litro, similar al Mazda 6 y Subaru Legacy. En carretera, a 120 km/h, sube a 11,4 km/litro.

No son malos rendimientos, pero tampoco espectaculares.
Ahora, si pensamos en el Sonata como un sedán familiar, el conjunto es muy bueno. No se le exigirá tanto al motor y sí se disfrutará de la suspensión suave que amortigua bien los baches (aunque se carga en los volanteos), de la dirección sobreasistida excelente para la ciudad (con poco tacto en carretera), y de la dinámica segura, aunque poco emocionante.

El Sonata cumple con transformar la gama Hyundai, y con un precio muy competitivo (desde $ 12.190.000). Es bello, impactante y atractivo, grande por dentro, bien construido y con buena sensación de valor. Pero, ojo, no es un auto tan emocionante.

Un interior de primera calidad

Las líneas de diseño interior son muy coherentes con el exterior, y se nota un trabajo perfecto de la marca.

En la versión testeada, el doble techo de vidrio (sólo abre el delantero) ayuda a ganar luminosidad interior.
Los marcadores no son muy originales, pero la gráfica es muy visible, moderna y luce elegante.

Lo peor del interior es la palanca, que no se siente de gran calidad.
La caja, en tanto, es algo lenta, pero suave.
Los materiales utilizados por Hyundai en el interior y consola son excepcionales para el rango de precio.

Fuente: La Tercera


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